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Algo estamos haciendo muy mal en la educación cuando hay que recurrir a estos métodos. Toda la vida hemos intentado hacer cosas prohibidas, los jóvenes y no tan jóvenes; pero los valores de responsabilidad, la honradez de no mentir cuando nos preguntaban y la conciencia bien formada para recapacitar y rectificar, eran parte de la educación que la mayoría de colegios inculcaban en sus alumnos.

Otro freno en nuestra conducta era también el ambiente social que nos envolvía y que no aplaudía las faltas de respeto ni la conducta de la sociedad cuando lo privado se convierte en público y se vapulean todas las intimidades.

Creo que la tolerancia es una virtud cuando se aplica bien; pero tolerarlo todo, sin pasar por la frontera de la responsabilidad, el buen gusto y la conducta recta y el mal al prójimo, no es tolerancia; es sencillamente insensatez o grosería.

Habrá que revisar la educación en familias y escuelas.

 

 

 

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